Rafael Raya     Fecha  28/06/2007 21:49 
Host: No mostrado/ Not shown    IP: No mostrado/ Not shown    Sistema: Windows XP


Volver al foro Responder COSTUMBRES SEVILLANAS EN TIEMPOS DE LOS ALMORÁVIDES, A COMIENZOS DEL SIGLO XII   Admin: Borrar 	mensaje
 
Mensaje
En los primeros años del siglo XII, hace ahora nueve siglos, y tras la desaparición en el año 109l del Reino Taifa Abbadí y el destierro de su último monarca, los Almorávides , nuevos dueños de Sevilla, la convirtieron en una de las principales ciudades del Imperio que gobernaban desde Marrakech, al sur de Marruecos, desde donde impulsaron no sólo su rápida expansión territorial, sino también sus ideas de purismo islámico que les sirvieron de base en sus acciones políticas y religiosas y les llevaron a ser intolerantes con quienes habitaban desde siglos atrás los territorios por ellos conquistados en la Península Ibérica, como eran los mozárabes y los judíos, muchos de los cuales fueron perseguidos y deportados al norte de África. Y resulta curioso observar cómo en nuestros días se siguen repitiendo en el mundo islámico la instauración de regímenes políticos integristas que se rigen por sus diversas interpretaciones del Corán, como por ejemplo ha sucedido en Irán con los Ayatolás, o en Afganistán con los Talibanes. Pero aquí en el siglo XII esa intolerancia terminó volviéndose contra los propios Almorávides, los cuales habían sido llamados años antes por los alfaquíes (doctores o sabios intérpretes de las leyes entre los musulmanes), para liberar a la comunidad islámica peninsular de sus líderes desviados y de la amenaza de los cristianos del norte, mostrándose en un principio honestos y cumplidores de la ley coránica, lo que les había granjeado inicialmente la simpatía de los andalusíes, pero poco a poco fueron desviándose de tales postulados, de manera que su conducta se hará pronto detestable para el conjunto de la población andalusí, que no soporta el trato arbitrario del que empieza a ser objeto . No obstante, los Almorávides se mantuvieron más de medio siglo en el poder (109l-1147) gracias a su férrea organización militar, cuyos pilares básicos fueron los caídes, unos personajes que ejercían como gobernadores y controlaban los diferentes territorios o distritos político-militares, entre ellos Sevilla. Gracias a Ibn `Abdün, escritor sevillano de la época que escribió un librito de índole moralista , y a las investigaciones realizadas el pasado siglo XX por importantes estudiosos del arabismo, como los profesores Levi-Provençal y Emilio García Gómez, conocemos hoy cómo se desarrollaba la vida diaria en nuestra ciudad a comienzos del siglo XII, “donde el comercio de productos alimenticios –panadería, venta de grasas, de legumbres y de frutos- ocupa en la ciudad un lugar preponderante. Por lo común, cada familia amasa por su cuenta el pan que consume, para lo cual adquiere cada año la provisión de trigo necesaria en el mercado, donde se lo pesan y miden con toda minuciosidad, antes de que el molinero lo transforme en harina. El pan se cuece en el horno común, cuyo hornero recibe de los clientes un salario en especie, en forma de un trozo de masa. Estos panes que han constituido su salario, el hornero los cuece cada día y los da a vender al mercado. En éste es donde se pueden adquirir ciertos dulces, rosquillas y almojábanas, y donde se pueden encontrar vendedores de pescado frito, de harisa, de salchichas y de pinchitos con albóndigas de carne picada. En el mostrador del carnicero se halla carne de cordero, de vaca y de cabra. También se vende en Sevilla carne acecinada. Las reses destinadas al consumo, traídas a la ciudad por tratantes que las han comprado en el campo y se las han vendido al tablajero, son sacrificadas fuera del mercado y transportadas luego a los despachos por unos hombres que las llevan a cuestas, sin ninguna precaución para no manchar a los transeúntes. El aceite es objeto de un comercio importante, mientras la manteca parece ser un producto de lujo. Los frutos y las legumbres llegan a Sevilla en abundancia y a su tiempo; se hace en la ciudad gran consumo de higos y melones. Los especieros están agrupados en una parte del zoco, que lleva su nombre (al´attarin), como ocurría en Córdoba y como hoy todavía sucede en Fez y en Túnez.
En la industria de la construcción trabajan maestros albañiles y maestros carpinteros, que deben sujetarse a medidas tipo, lo mismo si se trata de bloques de tapial y de vigas maestras que de tirantes y de tablas para solería. Lo mismo ocurre con los fabricantes de tejas, que deben tener también moldes de dimensiones determinadas, cuyos patrones, a los que siempre se puede recurrir para realizar una comprobación, se hallan en principio colgados en la mezquita mayor. La preparación y venta de cal da así mismo trabajo a muchos hombres, y hay, además, operarios alfareros y vidrieros.
La industria del hierro es igualmente muy activa y da trabajo a herreros, fabricantes de clavos y herradores. Otro tanto ocurre con la latonería, la cestería y la espartería, que cubren las necesidades de los ciudadanos en punto a utensilios de latón, cestos de todas clases, esteras, cedazos y escobas de palmito.
Los vestidos se venden en el mercado especial denominado “marqatán”, vocablo de origen romance que todavía se usa en Fez. A su fabricación, así como a la de telas y a la preparación de las pieles, se dedican tejedores, desangradores, tintoreros, sastres, bordadoras y peleteros. La industria del cuero justifica, por su parte, la actividad de curtidores, tintoreros y zapateros. A comienzos del siglo XII, todavía se fabrica pergamino en Sevilla, aunque la industria del papel ya parece bastante próspera” .
Durante ese medio siglo de dominio almorávide en Sevilla, las costumbres de los habitantes de nuestra ciudad sufrieron unas trasformaciones importantes con el fin de adaptarse a las imposiciones de sus nuevos gobernantes, y gracias igualmente al Tratado de Ibn ´Abdünn podemos hoy conocer comportamientos muy curiosos de los sevillanos de entonces, algunos de los cuales practicaban diversas formas de picaresca (como parece ha ocurrido siempre en Sevilla ), en el uso del velo para cubrirse la cara, como un signo de poder y distinción en su apariencia externa.
Según se dice en dicho Tratado, “la utilización del velo que cubre la parte inferior del rostro (...) debe quedar reservado (...), porque los mercenarios y las milicias beréberes negras, así como otros que no tiene por qué hacerlo, se ponen el velo para que las gentes los vean y les tengan miedo, y gracias al velo cometen multitud de desafueros (...) porque estos milicianos beréberes y mercenarios, que son unos insolentes, si se velan el rostro y modifican su aspecto externo, pueden ser tenidos por hombres importantes y recibir muestras de estimación y respeto de las que no son dignos” .
Finalmente a mediados del siglo XII los Almorávides son derrotados y sustituidos en el gobierno de Sevilla y otros territorios peninsulares por una nueva oleada de musulmanes africanos menos integristas y más prácticos como eran los Almohades, a quienes debemos nada más y nada menos que la construcción de la Giralda, pero de Almohades y de giraldas nos ocuparemos en la próxima entrega de esta serie de artículos, escritos especialmente para ser leídos a los miembros de Nuevo Sábado Club . Mientras tanto, sigamos esperando la llegada de la primavera, que ya parece hacernos un guiño en cada esquina de nuestra bellísima y muy amada ciudad.
Rafael Raya Rasero.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

Respuestas (2)
 


Volver Responder
 
Nombre
E-Mail
Asunto
Web
Enlace a una
imagen

Mensaje