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En la década de los sesenta, las escuelas profesionales de Cristo Rey, eran uno de los centros de mayor auge para estudiar un oficio o profesión, que más tarde sirviese para acceder al mundo laboral. La mayor afluencia del alumnado, procedía del mundo rural, puesto que la población era desmesurada y no habia otro medio de vida, más que el campo y sus derivados. Había que pasar unos examenes de selección, al haber tanta demanda y una vez aprobado, ser admitido en regimen de interno o externo, dependiendo de la economia familiar de cada cual. Fueron cinco años de una convivencia extraordinaria, de un saber aprender ética moral y profesional, que después a traves de los años, han servido de timón para afrontar los avatares de la vida. Los oficios de mayor aceptación, eran: mecánico ajustador, tornero, fresador y autos. Quizas, todo ello tenía una pequeña explicación, debido que en nuestra región estaban ya implantadas las fábricas de Renault, Sava y T. Miguel de Prado; más tarde se implantaría la factoría de Michelín, donde absorvio un gran número de profesionales de todas las especialidades. Las ramas de electricidad y electrónica, tenían también aceptación, pero quizas éstas se inclinaban hacia otras empresas, como Red Eléctrica o la Estandart, no implantadas en nuestra región, y ello daba lugar a tomar decisiones de desplazamiento a otras regiones. Los primeros años de la oficialía, servían como de aprendizaje y adquirir una experiencia, para integrarte rapidamente en el mundo laboral. Los dos años de maestría, eran para profundizar más en las materias técnicas y de taller, con el fin de poder continuar a una carrera técnica superior, o universitaria. Fueron muchos los momentos alegres y de convivencia, para hacer amigos que mas tarde, se consolidarían con el paso del tiempo. También hubo momentos desagradables; cuando suspendias alguna asignatura y pedias permiso al padre prefecto para ir a las fiestas de tu pueblo, la respuesta era negativa. Son tantos recuerdos, que se podrían escribir un sin fin de lineas, para contar todas y cada una de las vivencias que hemos pasado por este colegio de Cristo Rey; ahora "Instituto Politécnico". Las promociones de los jóvenes, de la década de los sesenta a los setenta, salían forjados con una responsabilidad y un rigor digno de ejemplaridad. Ni que decir tiene, que las promociones que finalizan su formación hoy día, salen mejor preperados tecnicamente, puesto que la tecnología ha avanzado y los medios de que se dispone, nada tiene que ver con los de hace cuarenta años. Quiero que estas lineas sirvan de ejemplo, para que muchos antiguos alumnos y otros no tan antiguos, cuenten alguna experiencia que nos haga revivir, loque fue en nuestra vida, el paso por un centro docente y de convivencia, como fue Cristo Rey. No dudeis en impartir cualquier tipo de vivencia, que la Asociación de Antiguos Alumnos, os recibira con los brazos abiertos; siempre estaremos a vuestra disposición, para cuanto pueda estar de nuestra mano. ¡ Hasta pronto ! Un antiguo alumno, de la promoción 1964/1969 J.C.U.
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