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EL CASO DEL PLAN PILOTO DE SAN MARCOS, ÁNCASH Paz social y redistribución
José Antonio Álvarez Pachas. Periodista
Los conflictos sociales son productos de la injusticia y la pobreza acumuladas en nuestro país desde nuestro nacimiento como República.
Hay otros factores que han agravado este problema, como la indiferencia de los gobernantes y la falta de diálogo y de propuestas que satisfagan las necesidades de las mayorías nacionales.
No quiero indicar que éste sea el caso de Cajamarca y otras regiones pobres del país, cuyos protagonistas, alcaldes, presidentes regionales, empresarios y pueblo organizado, tienen el deber de analizar, explicar y formular propuestas viables.
Mi intención aquí es ofrecer una experiencia concreta como un aporte para atenuar, resolver y prevenir los conflictos sociales y mejorar la calidad de vida de la población.
Áncash es una de las regiones favorecidas con la extracción minera. Producto de ello, se tiene un importante ingreso por concepto de canon. Sin embargo, estos ingresos, por sí solos, no son suficientes para garantizar la paz y la equidad social.
Uno de los principales retos y encargos que tienen las autoridades elegidas del país es administrar con eficiencia y equidad estos recursos para la ejecución de obras de impacto de infraestructura pública en salud, educación transporte, seguridad, ambiente, urbanismo o esparcimiento, así como en los servicios básicos: agua, desagüe, electrificación.
También es necesaria la inversión en mejorar la calidad de los propios servicios del Estado, tarea en que el propio Poder Ejecutivo tiene responsabilidad, como es mejorar la calidad profesional (sueldo y capacidades) de los servidores públicos de salud, educación y otros sectores. Todo ello para que la población sienta que el desarrollo y el crecimiento macroeconómico le están alcanzando también.
En este punto es pertinente destacar que en el distrito de San Marcos (Huari, Áncash), han añadido a todo ello la redistribución de las utilidades mineras al poblador de manera directa a través del empleo masivo.
En este pueblo andino, denominado merecidamente el "Jardín de las Magnolias", a través del Programa de Mantenimiento de la Infraestructura Pública (PMIP), conocido por la población como plan piloto, el municipio logra que más de 9 mil personas al mes ocupen su mano de obra en tareas y actividades que beneficien a la comunidad y garanticen a los pobladores un ingreso que reactive –a la vez que mejora el ingreso familiar– el comercio, los servicios, la industria y la producción agrícola de la región.
Consideramos que la redistribución de la riqueza del canon minero debe llegar de manera directa a la población no solo a través de las obras y proyectos con impacto estructural sino, además, con trabajo para la población en las minas, pero puede brindar sus capacidades en las obras públicas y los sectores de educación, salud, turismo y otros.
Considero que el Gobierno Nacional, así como las autoridades regionales y municipales deben tener en cuenta esta valiosa experiencia.
Imagen:
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