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PRIMERA PARTE
En primer lugar hay que dejar claro que una buena cámara ayuda mucho a tomar buenas fotos, pero la mejor cámara del mundo, con un zoquete, no conseguirá buenas fotos.
He aquí las pruebas:

Cuando tu mujer/marido/compañero/a te dice sácame una foto, has de utilizar el zoom y encuadrarlo/a debidamente o de lo contrario cuando el/ella vea que el resultado de la foto es que el/ella es un pequeño grupo de pixels en medio de un paisaje mirará con peores ojos tu próxima insinuación de comprar un reloj.

Cuando hagas una foto de tu reloj aprovechando el paisaje como fondo has de procurar que tu egoísmo no haga que tu brazo tape la mitad del paisaje ya que en ese caso es mejor hacer la foto solamente de tu reloj. Si además de egoísta eres un inútil el reloj te saldrá desenfocado y con reflejos, o sea que has tapado lo poco que había enfocado.

Nunca pidas que te hagan una foto en un lugar en el que te puedas caer y hacer el ridículo, ya que por las leyes de naturaleza, casi con toda seguridad caerás cuando se esté disparando la cámara. (Evidentemente no pienso colgar la foto del desastre que fue la siguiente)

Si decides hacer una foto de un paisaje, o como en este caso de un, esteeee, un espacio destinado al deporte, debes procurar que el espacio en cuestión valga la pena, aunque solo sea por la electricidad que gastará la pila de tu cámara.
SEGUNDA PARTE
En esta segunda entrega nos encontraremos con unas pequeñas variantes de dos de los casos anteriormente tratados

Cuando el/ella te pida: sácame una foto y que salga ese jardín, lo bueno es que ya no tienes que preocuparte de que el/ella sea un insignificante grupo de pixels por algún lugar de la foto, lo malo es que por la miserable pantalla de la cámara y con la luz del día no se ve un pimiento, y con toda seguridad saldrá el/ella en la imagen de espaldas o rascándose el culo. Por supuesto la culpa siempre es del que hace la foto, no del que se distrae con las moscas o del que se rasca. Tus posibilidades de un nuevo reloj se siguen reduciendo.

Si por una casualidad de la vida sucede que 1) una mañana te decides a no ponerte el Panerai, 2) decides hacerle una foto con la montañita de fondo, 3) Consigues mantener el brazo sin tapar el paisaje y 4) programas la cámara para que dispare con la mejor profundidad de campo (o sea para que primer plano y fondo queden enfocados). Por el amor de Dios, mantén el brazo quieto o igualmente te saldrá el reloj borroso. Para una vez que ibas a colgar una foto en el foro sin provocar los antipanerais, vas y te mueves.

Cuando decidas hacer una foto aprovechando las cualidades macro de tu cámara, no creas que el éxito esté en que salga la foto enfocada y sin brillos en el cristal. Si no limpias antes el reloj del polvo, huellas que serían un tesoro para el CSI, etc. etc. quedarás como un auténtico marrano, además de un inútil. Por otro lado has de cuidar mucho el entorno de la foto ya que si sale, aunque solo sea un trozo, el mantel cutre salchichero de la mesa del comedor, quedarás también como un hortera y se notará que la foto la has hecho durante el desayuno.

Si decides hacer alguna fotografía de un animal has de procurar, 1) que sea un animal exótico o de algún interés 2) que tenga un colorido interesante y que destaque del fondo y en todo caso si decides hacer la foto a un animal autóctono, sin interés, y de pobre colorido, elige siempre a una HEMBRA, ya que siempre queda más disimulado su estado de ánimo.
Contestando a una amable petición del público, me veo en la obligación de anunciar que no pienso ponerle el reloj a mi suegra para sacarle una foto, ya dije en una ocasión que si bien el acero del Panerai es de primerísima calidad y el cristal es de zafiro, cabe tener en cuenta que el bigote de mi suegra amenaza ser muy abrasivo, y con los relojes siempre vale más ser prudente.
TERCERA PARTE

Cualquiera podría pensar que es mucho más fácil que te hagan una foto y lo más difícil es hacerla. Craso error. Cuando haces una foto, toda tu creatividad, o carencia de ella, se plasma en ese instante que capta la cámara, y por eso pones toda tu concentración en ello. En cambio cuando te hacen la foto te relajas pensando que el problema es del fotógrafo y tu cerebro se concentra en que mantengas el equilibrio, mantener tus constantes vitales, controlar tus esfínteres y evitar que salgas babeando. Pero hay más. Deberías poner atención a lo que llevas encima y evitar que salga en la foto la cutre botella de agua de tu mochila. La mujer, como se puede ver, se quedó de piedra.

Si por casualidad te encuentras con el coche de tus sueños (el que nunca te vas a poder permitir, y posiblemente tampoco sabrías conducir sin destrozarlo) seguro que te entra la tentación de hacerte una foto junto al coche vacilando de que es tuyo o de que te han dejado subir a él. Procura que el que hace la foto encuadre debidamente y no se note que era una exposición de coches y por el amor de Dios, que no salgan los conos.

Siempre has creído que por tu afición a los relojes mucha gente te miraba como un bicho raro. Te aseguro que estás equivocado, tarde o temprano encontrarás otro tarado con aficiones más raras que la tuya. Cuando eso suceda, no lo dudes, fotografíalo y podrás demostrar a tu familia que los hay peores.

Como que en las otras entregas he puesto cuatro fotos y para esta solo tenía tres, he decidido poner una foto que no fuera mía, y así seguro que sería buena, eso si de la marca de la casa.
Espero que alguien más mire en la galería de los horrores de su cámara y nos deleite con sus peores fotos, las buenas no suelen tener gracia.
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