Paso     Fecha  26/06/2005 14:06 
Host: No mostrado/ Not shown    IP: No mostrado/ Not shown    Sistema: Windows XP


Volver al foro Responder Una aproximación a las nomenclaturas que se manejan en la CRI (... o pequeña chuleta ;-))   Admin: Borrar 	mensaje
 
Mensaje
Realmente, la empresa de tratar de hacer una clasificación de los relojes mecánicos, más allá de las tres ramas principales (de pared o sobremesa, de bolsillo y de pulsera), y ciñéndonos a estos últimos, resulta harto complicada, habida cuenta de que no todos los relojes son “genéticamente puros”, al gozar cada uno de ellos en muchas ocasiones de naturaleza híbrida o mixta, de tal modo que ello los hace susceptibles de ser incluidos en más de un apartado. Así, un mismo reloj puede ser, a la vez, “vintage”, “diver” y haber sido suministrado a la marina de guerra, lo que le dotará también del calificativo de “military”. Pero bueno, sin ánimo exhaustivo y como mera aproximación explicativa respecto al empleo de determinados anglicismos, yo haría la siguiente clasificación y comentario de cada uno de ellos:


VINTAGE: El término anglófono “vintage”, en su traducción literal, viene a significar clásico o añejo. Se trata por tanto de algo empapado per se del transcurso del tiempo y que yo personalmente traduciría, al aplicarlo al ámbito de los relojes, como “de época”, esto es, aquellos relojes que, habiendo desaparecido hace ya algunos años de la producción y del mercado, pertenecen a otro momento del devenir histórico de la relojería, sin tener que ser catalogados necesariamente de antiguos, ni de viejos, aunque algunos de ellos reúnan una o ambas de estas características.

Una subespecie de estos relojes serían aquellos que se denominan NOS (New old stock), esto es, “nuevo-antiguo-stock”, o lo que es lo mismo, relojes vintages que ni si quiera han sido estrenados y, frecuentemente, procedentes de relojerías que no los llegaron a vender en su momento.

Todos ellos animan el espíritu coleccionista de muchos aficionados que, como ocurre con los amantes de las antigüedades en general, valoran especialmente la historia, la calidad, la falta de disponibilidad, la “autenticidad” y , en ocasiones, el atractivo precio, que deparan estos relojes, indudablemente más singulares que los que ofrece la producción actual de los mismos. Su búsqueda puede resultar apasionante, aunque entiendo que requiere de cierto grado de conocimiento y especialización para que la satisfacción sea total.




DIVER: Su traducción sería la de “buceador” y, en dicha categoría entrarían todos aquellos relojes destinados, en su diseño y concepción, a la práctica del submarinismo. Como es lógico, sus características definitorias se reconducen al parámetro estanqueidad y así, configuran una categoría propia y con elementos estructurales comunes como son la robustez de la caja, provista normalmente de fondo y corona roscados, el grosor del cristal, la buena legibilidad bajo escasas condiciones de iluminación y bisel, sea interno o externo, giratorio a fin de facilitar el cálculo de los tiempos de inmersión, ya que el oxígeno en tal actividad también se mide en tiempo. En algunos casos, normalmente asociados a sus destacadas cualidades de inmersión, van provistos de las conocidas como válvulas de helio, con la función de dejar escapar los gases, cuyo aumento de volumen y presión en la cavidad interna del reloj durante la descompresión, podrían hacer peligrar la indemnidad del mismo y, especialmente, del cristal. Lo normal es que estén provistos de correas de caucho o armis de acero, para soportar con casi total inocuidad las corrosivas agresiones con las que el medio salado les acecha.

Resulta impresionante la cantidad inmensa de marcas y modelos de relojes que se han prodigado en aras a cubrir las necesidades de control del tiempo para los practicantes de la actividad del submarinismo; necesidades que, en la actualidad, se cubren con relojes muy alejados de la mecánica tradicional y que proveen a su usuarios de unas prestaciones jamás soñadas por los que denominaríamos divers tradicionales y mecánicos.

Aún así, hoy en día siguen diseñándose y fabricándose relojes mecánicos con vocación profesional para el ámbito de la actividad submarinista pero que, en realidad y en su inmensa mayoría, vienen a satisfacer el placer posesorio que el aficionado a los relojes persigue, más allá de la utilidad para la que fueron engendrados, como pone de manifiesto la dotación en dichos relojes de características ajenas a los estrictos fines que les son propios, como es la indicación del día del mes o/y del día de la semana, o incluso el hecho de ser servidos con correas de piel de lujo, elementos estos que en nada sirven a sus propios fines y que revelan un uso de los mismos totalmente ajeno a su primigenia concepción que, por otro lado, no deja de ser totalmente legítimo y, cómo no, también deseable.

En cualquier caso, el uso profesional de estos relojes, requiere de unos cuidados y atenciones de periodicidad por lo menos anual, a fin de asegurar su estanqueidad y fiabilidad, en general.

El coleccionismo de los mismos resulta tremendamente atractivo, habida cuenta de su gran variedad y poder de atracción ya que entiendo que constituyen uno de las pocas especies de relojes que hoy en día se fabrican en función de una actividad especial y concreta, llegando a constituir el motivo y razón de ser del sentido coleccionista de más de un aficionado.




MILITARY: Creo que, en esta ocasión, resulta totalmente superflua la traducción de tal término, el cual encierra una enorme variedad de relojes, en justa proporción a la triple vocación o destino que tal término encierra: tierra, mar y aire.

Ciñéndonos a la tierra, lo cierto es que, más que en la actualidad, los ministerios de defensa (o guerra) a lo largo del tiempo, han entendido al reloj como un elemento más del utillaje o dotación de los elementos humanos integrantes de los ejércitos. La eficacia y coordinación de las acciones militares exigían y exigen un control del tiempo que pasa por un cómputo fiable del mismo a través de esos objetos específicamente diseñados a tal fin: los relojes.

Evidentemente, en este campo el pragmatismo se impone y aquí el espíritu “Bauhaus”, que se materializa en aquello de que la forma de un objeto viene determinada por su función, prevalece y se convierte en la estrategia diseñadora de estos relojes. Así nos encontramos, por tanto, con esos parámetros de robustez, fiabilidad, legibilidad, etc. pero, sobre todo, austeridad y discreción. Austeridad, porque nada debe perturbar la rápida y segura consulta de la hora. Discreción, porque nada debe delatar a su usuario, de ahí que normalmente carezcan de acabados llamativos o reflectantes que permitan descubrir la situación o posición de la muñeca y su anexo humano que lo porta. Así, lo normal serán esferas oscuras o negras, con índices bien contrastados y acabados de caja cepillados o mates.

En el tema de la legibilidad, siempre crítica bajo escasas condiciones de iluminación, cabe destacar la novedosa, en su momento, utilización del tritio, como aportación de estos relojes, a la postre, a la relojería en general.

Por supuesto, también constituyen una rama propia dentro del profuso universo del coleccionismo de relojes, con variantes propias que hacen referencia a los relojes de PILOTO (para uso militar o civil), entre los que resulta más habitual la existencia de cronógrafos, provistos o no con reglas de cálculo y conversión para medir distintos parámetros como tiempos parciales, distancias, velocidades, consumos de combustibles, altitudes, posicionamientos geográficos, etc. es decir cualquier cosa que un avión decente de hoy en día ya hace con mejor fortuna, sin duda, que estas maravillosas piezas mecánicas. Una de sus características habituales y comunes es (era) el hecho de ir provistos de coronas de dimensiones generosas a fin de permitir su manipulación con los guantes puestos.




GMT o UTC: O lo que es lo mismo, “Tiempo Universal Coordinado”, utilidad y necesidad que surgen tras los primeros vuelos transoceánicos en los que, el traspasar los distintos meridianos y usos horarios convencionales, en tiempos escasos, exigían la adición de una nueva complicación a los relojes de pulsera en los que, a su transcurrir habitual, se sumaba el parámetro derivado del espacio recorrido. Así, la conjunción espacio/tiempo exigían una función indicadora ajena a la hora local, para marcar una hora independiente del lugar geográfico de origen y destino, siendo así capaz el reloj en cuestión de marcar un segundo uso horario coincidente con la “hora mundial”, por lo que debía disponer de una segunda manecilla horaria, compartiendo con la primera el minutero, pero con un giro de 24 horas sobre 24 horas en su recorrido alrededor de la esfera y con una posibilidad de ajuste independiente sobre la primera manecilla horaria.

Todo ello, junto con un bisel subdividido en 24 h, permite mantener dos indicaciones horarias en un mismo reloj y bajo un mismo mecanismo, pudiendo, incluso, fijarse un tercer uso horario a través de la movilidad de un bisel giratorio debidamente diseñado al efecto. Sin embargo, otras soluciones, más que de mecánica propiamente dicha, de lectura, han ido apareciendo para mostrar un segundo uso horario, como es la ubicación de un disco giratorio interno, en lugar de la segunda manecilla horaria, a fin de que, a modo de ventanilla (como ocurre con la fecha), se presente el segundo uso horario con los correspondientes dígitos.




Al margen de dicha escueta clasificación, que parte del empleo de términos de origen inglés, resulta obvia la existencia de otras posibles clasificaciones o definiciones capaces de aunar en cada una de ellas distintos subtipos de relojes de pulsera. La más genérica y de la que, sin duda, habría que partir, sería aquella que diferencia entre automáticos y de cuerda manual:


AUTOMÁTICOS: Son aquellos que se aprovechan del propio movimiento del brazo de su portador para darse cuerda. Así, normalmente será un rotor giratorio el que a través del correspondiente tren de engranajes (o sin él), transmitirá dicho movimiento hasta el barrilete que encierra el muelle principal, el cual se irá progresivamente tensionando para transmitir su fuerza al resto del movimiento, a través del órgano regulador (volante, espiral, escape y raqueta), manteniendo al reloj en funcionamiento.




DE CUERDA MANUAL: En este caso la tensión del muelle principal se consigue a través del giro de la corona.




Por último, se podría hacer una clasificación atendiendo a sus cualidades o características concretas, lo que nos lleva a la descripción de las distintas complicaciones que sus movimientos son capaces de albergar. He aquí algunas de ellas:


FECHA: Realmente, la adición de la indicación del día del mes o de la semana, aunque no deja de ser una complicación añadida al reloj, realmente no se viene considerando como tal, al tratarse de una función ordinariamente añadida a una inmensa mayoría de relojes en la actualidad. Ahora bien, distinto es el caso de los BIG DATE o fechas grandes, en los que los dos dígitos correspondientes al día del mes están separados y gira cada uno de ellos independientemente del otro, lo cual sí que puede considerarse una auténtica complicación y, además, muy útil a partir de determinada edad.


RESERVA DE MARCHA: Esta complicación indica, normalmente a través de una manecilla, el tiempo de marcha que le resta al movimiento antes de pararse por falta de cuerda, esto es, por el distensión total del muelle principal. Puede referirse a horas o a días, en función del diseño del barrilete y de la longitud del muelle principal. Así, hay sistemas de doble barrilete o con un muelle principal especialmente largo, que permiten reservas de marcha de hasta ocho días o más aunque, en la mayoría de los movimientos, tal reserva oscilará entre 35 y 50 horas.




CALENDARIO PERPETUO: Esta es una de las complicaciones mecánicas más sofisticadas que existen y que llevan a la indicación del día del mes, del día de la semana, del mes, del año e incluso de la fase lunar, sin necesidad de reajustes mensuales o anuales. Cuando tales ajustes son necesarios no puede hablarse, a mi juicio, de calendario perpetuo propiamente dicho, sino más bien de reloj con “indicaciones múltiples”.




FASES LUNARES: Cuando indican de forma gráfica el período en que se encuentra la luna dentro de su ciclo de 29 ½ días, aunque su indicación opino que es más indicativa que exacta.




SONERÍA: Aunque en esta categoría pueden entrar todos aquellos relojes que emiten algún sonido, lo cierto es que viene referida especialmente a los llamados “de repetición”. Esta es para mí una de las complicaciones más mágicas y atractivas, aunque su utilidad se justifica en origen a solucionar problemas de invidencia. Así, pueden llegar dar las horas, los cuartos y los minutos, con diferentes timbres y cadencias para poder distinguir auditivamente los unos de los otros.


ALARMA: O despertador. No deja de ser una subespecie de los relojes con sonería pero, indudablemente sin la exquisitez de los relojes de repetición. Lo normal es que el sistema de alarma posea su propia cuerda, independiente a la del movimiento principal, a fin de que éste no se vea afectado por el funcionamiento de aquélla, si bien existen modelos en los que alarma y movimiento comparten la misma “fuente de energía”.




CRONÓGRAFO: Pienso que los cronógrafos pueden considerarse como una complicación en sentido propio ya que, en realidad, se trata de dos relojes en uno, o lo que es lo mismo, de un reloj con capacidad para medir tiempos parciales, a través de una manecilla de segundero independiente que se acciona a través del correspondiente pulsador y, en muchos casos, con contadores parciales de los minutos y/u horas transcurridas desde el inicio del cómputo. Según el número y ubicación de las correspondientes subesferas, reciben la denominación de “bicompax” o “tricompax”. Si se le añade un bisel con escala táquimétrica, se podrá usar para el cómputo de unidades/hora, kilómetros/hora, etc.




TOURBILLÓN: Ingenioso y complicado sistema mediante el que el conjunto del órgano regulador del movimiento del reloj gira sobre sí mismo a fin de compensar la influencia que la unidireccional fuerza de la gravedad ejerce cuando el reloj está siempre en la misma posición. Por ello, tal ingenio mecánico, tenía su razón de ser con los relojes de bolsillo constituyendo hoy en día, a mi juicio una casi inútil pero, a la vez, maravillosa, atractiva y mágica proeza técnica y mecánica.




Bueno, pues hasta aquí hemos llegado y es que pese a la simpleza con la que está concebido este post, son muchas las cosas que se quedan en el tintero, así que si alguien se anima, puede considerarse plenamente legitimado para, ampliar, corregir, matizar o desmentir cualquiera de las burradas que en que haya podido incurrir u omitir, pero es que la cosa se alargaba ya demasiado y el tema da, en definitiva, para escribir por lo menos un libro… o más ;-)))

¡Saludos!
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

.Current Position