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La conclusión es clara: mal diseño y mala ejecución, algo que ya se comentó cuando se estaba haciendo la obra.
En vez de hacer un desagüe de cualquier manera, debería haberse estudiado por ejmplo la pendiente del talud y del propio camino, material a usar (o sin usar ninguno), características de las escorrentías... no cualquier desagüe sirve para cualquier sitio, en algunos debe ser más ancho, más profundo, coger más pendiente o profundidad sobre la rasante. Vamos, tampoco hay que ser un premio Nobel, sólo un poco de sentido común.
Y por si acaso, señores del Ayuntamiento: no hace falta hormigón, hace falta cabeza y trabajar un poco más, sólo un poco.
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