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Despunta el alba, surge el nuevo día, -Un diestro efebo tiñe los cardales-, Juega el color en tiernos matorrales y el puro gozo crece y la poesía.
Y ya las aves presas de alegría Coronan con sus sones musicales Un gran amanecer entre vitales Prados, donde la gracia, toda pía.
Mi corazón, entonces, dulce y lleno Por ese instante mágico y profundo Parece revivir y cual un niño
Rebosa de ternura sobre el seno De la natura madre. ¡Bello fundo! Donde transita el bien, la fe, el cariño.
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