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Solo late este corazón ya no palpita resignado pareciera a este destino que deja en una espera infinita fragmentada la ilusión de que volvieras.
Humedeciendo los ojos como un cristal que la lluvia lo golpea, son borrosas las imágenes afuera como claras lo recuerdos que te ciegan
La llama encendida que tuviera no dispersa calor entre mis manos aunque recorra espacios a mi lado ya no encuentro la fe que la encendía
La mente a mi razón no la cobija y en mil pedazos los recuerdos desmoronan esta historia que de paso la escribieras arrobando mis sentidos de ventura.
Cada uno sabe como duele a sus adentros la pasión que lo consume impotente, sumisoa a la locura, me queda sobrellevar esta existencia.
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