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Anoche por el aire suave y leve ingrávido llegaste hasta mi cama el resplandor etéreo de tu imagen en luz desvanecía nuestras almas.
Era rumor tu paso sin distancias deslizando en mis poros tu presencia en los lirios dormidos de la estancia se fusionaba el lirio de tu esencia.
El dolor naufragó…por un momento tu indicio congeló mis soledades en aquellos instantes de mi ensueño
Después…busqué en el infinito…esfuerzo vano la huella silenciosa de los besos que olvidaste dejar entre mis manos
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