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Seleccion de Poemas
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Empieza a anochecer, es el momento en que el alma agudiza su congoja ya no es verde la hierba y cada hoja luce la desnudez de su silencio.
Empieza a oscurecer, se enciende dentro la llamita sutil de la tristeza que sale como lagrima al encuentro del dolor que mi espíritu regresa.
Todo está consumado, murió el día y cuantas ilusiones con el mueren y cuanta redención con él se apaga.
Empieza a anochecer, yo de rodillas tomo a la fe que abandonarme quiere, y con ella la noche se hace clara.
9 Leyendo un poemario raído y desgastado que fue escrito por tantos poetas olvidados parece que repaso por un breve momento algo de lo que pienso, mucho de lo que siento; y me imagino un Angelus comprimiendo la tarde sobre esos corazones donde un soplo se expande rozando la agonía de mudas depresiones o avivando la euforia de estados conceptuales, y me imagino un ala desplegada en la cima ondeando su plumaje de magnificas rimas para invitar al vuelo a todos lo mortales.
10
Es una lluvia larga la mirada cuando quiero atraparte en el vacío pues el rumor callado de tus alas te remonta entre oros olvidados de tardes y paisajes naufragados a mares que no alcanzo. No hay nada mas azul que tu misterio ni más estéril que mi voz tañida ni más duro que el molde de tu piedra ni más espeso que el musgo en tu latido ni más triste que yo… Porque el aire no es aire sin tu risa que pierde en lejanías tu reflejo ni es dulce el canto del gorrión que trina porque es dolor de soledad herida aquí en mi corazón nido deshecho.
11
Moriste y estoy sola sola como estrella lejana colgada del silencio. Enmudecida por la desesperanza. Voy remando en la niebla tu recuerdo agitando tu imagen en el cauce del arroyo del tiempo incontenible; llorando bogo, sollozando vago buscando tu contorno que se apaga con el viento que soplo mi gemido.
12
Tu mar calló… Tu latitud se desplomó precisa y hendió la eternidad inoportuna el silencio mortal de aquellas lunas atrapó tu rumor en sus neblinas. En una tarde roja y agorera se desgranó tu arena agonizante no se oyó mas la voz del navegante pájaro del amor en tus riberas, no revolvió la brisa tus espejos ni meció las campanas de tus puertos en extraviado rumbo sin acierto buscó sin encontrarlo tu reflejo. Pero tu mar…anclado al infinito, aún sin rumor, sin brisa y pajarillos se ha quedado esperando en lo insondable que alguna vez lo alcance mi navío.
13
Me preguntas que como se hace un verso te diré que…primero pongo la herida abierta sobre el agua que se esconde en mis ánforas de barro luego salpico sus orillas con el calor sedoso de mis dedos y así…ocurre el milagro cuando queda la herida como flor recién lavada y se siente el perfume de sus noches tan largas y su corola brilla por el nido de lágrimas y sus fulgores tiemblan de amor sobre el reflejo de inéditos espejos donde se mira el alma, después con un murmullo deshojo lentamente las palabras sobre la luz mugiente de una tarde que recoge el poema entre sus márgenes.
14
I Nadie contara la historia de mi inocencia derramada en tu vaso, de los besos primeros tempranero temblor con que se anuncia una larga pasión. ¡Nadie sabrá de esa rendija breve de tu sonrisa abriendo a mis delirios tu infinito espacio interior! ¿Quién mas sabe la historia? Solo tú, yo… y el dolor, el dolor que más tarde en tu mirada selló todas las interrogaciones de la vida y la muerte; y en mi alma imprimió su sentencia para siempre. ¿Quién sabe nuestra historia? Historia de noches amarradas una a otra envolviendo la ausencia de aquel que tanto amamos.
15
II Historia de gritos interiores devastando los días, de manos quebrando los espejos para buscar la imagen del que ya no volvió; dedos entrelazados, tuyos, míos, haciendo cofres indestructibles para guardar celosos su recuerdo. ¿Quién sabe nuestra historia? Quizás un ave errante que vio por la ventana nuestras cabezas juntas, nuestros sollozos juntos, nuestra tristeza junta y asustada voló. Tal vez alguna estrella que cayo tambaleante en nuestras almas y angustiada de verlas se apago. ¿Cuántos años llevamos de camino? ¡No lo sabemos! Nunca nos hemos preguntado si son más o son menos, porque vamos… Tú…Yo…y el hijo muerto.
16
¡Las noches son las trágicas! porque estás en mi insomnio y en mi sueño, la noche es quien convulsa mi espíritu con esa mezcolanza de luna, sombras, soledad, misterio y tu silencio, siempre presente tu silencio, siempre, cada noche presente en el filo mortal de la conciencia y la inconciencia, siempre presente en la orilla aturdida de mi mente ¡Qué trágica es la noche! con sus tendones recios envolviendo mi realidad fibrosa, confundiendo mi irrealidad con ella misma, proyectando un futuro de tiempo enmudecido como respuesta a mi pregunta por tí.
Respuestas (1)
» Seleccion de Poemas « - Poemas - 19/02/2009 11:28