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lucha por la vida
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La lamentable cantidad de muertes de jóvenes en accidentes de tránsito se debe principalmente a la combinación de varios factores: la?inmadurez emocional, los comportamientos riesgosos y la falta de experiencia en la conducción. Lejos de considerarlas inevitables o como parte de la inexperiencia adolescente, varios especialistas brindan tres consejos que podrían prevenir accidentes y salvar muchas vidas.
Una de las causas para explicar el mal desempeño de los adolescentes al volante tiene relación con el funcionamiento de su cerebro. Un estudio del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos concluyó que la región del cerebro que inhibe el comportamiento riesgoso de una persona no se desarrolla de manera completa hasta los 25 años, por lo que antes de esa edad una persona no se encuentra completamente apta para tomar las decisiones más acertadas con relación al manejo.
“La adolescencia produce modificaciones corporales y psíquicas, y genera cambios evolutivos que, en muchas ocasiones, los chicos no pueden controlar”, afirma el doctor Xavier Bocca, asesor de Luchemos por la Vida.
“Además, el adolescente tiene conductas en las que muestra fascinación por la muerte y un gran componente de ansiedad que lo lleva a querer hacer todo más rápido, a utilizar el camino más corto, y a no esperar, por ejemplo, cuando hay una barrera baja o un semáforo en rojo”, agrega la psicóloga María Teresa Murillo, vicepresidenta de la Comisión Organizadora de la primera Jornada de Accidentología de Tránsito, en un informe del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi).
Por otra parte, en un reciente estudio realizado en los Estados Unidos, investigadores analizaron a 5.600 adolescentes y encontraron grandes falencias en su conocimiento sobre la conducción. Uno de los principales problemas es que ciertas conductas peligrosas en el manejo no son tomadas como tales: sólo el 28 por ciento aseguró que usar el celular al conducir es riesgoso, y el 10 por ciento afirmó lo mismo con respecto de llevar otros pasajeros (según los especialistas, ambas conductas representan grandes distracciones); sólo la mitad de los encuestados citó el exceso de velocidad y la no utilización del cinturón de seguridad como factores de riesgo. en caso de moto el casco. Aun cuando los jóvenes advierten cuál debe ser el comportamiento adecuado —por ejemplo, el 87 por ciento admitió que beber alcohol y conducir es peligroso— no sienten que eso sea un problema que los involucre. Así, al menos, lo sugiere este dato: el 16 por ciento de los jóvenes admitió haber manejado después de beber, sin embargo, las estadísticas demostraron que el 25 por ciento de conductores jóvenes fallecidos en accidentes de tránsito habían bebido alcohol previamente.
El mensaje para los padres: comuníquele de manera clara y precisa a sus hijos sobre los peligros del manejo. Nunca nadie se convirtió en buen conductor a los 17 años.
En la actualidad, la obtención de la licencia de conducir no es tarea difícil , en el que se evaluaron municipios de los departamentos, el 80 por ciento de las comunas no cumple siquiera con el 50 por ciento de los requisitos que la ley exige para obtener la licencia de conducir. Además, se comprobó que los exámenes tanto teóricos como prácticos tienen un nivel de conocimiento elemental.
“Los pruebas son el gran problema en las evaluaciones para sacar el registro: en muchos municipios, la licencia se parece más a un trámite administrativo cuando, en realidad, debería ser un filtro que detecte el nivel de madurez del aspirante a conductor, tal como sucede en España, donde se implementa una batería de tests psicológicos que evalúan las distintas conductas y habilidades del candidato”, afirma Gustavo Brambati, subgerente de Seguridad Vial de Cesvi.
Luchemos por la Vida, establece que estos exámenes deberían profundizarse y ser rigurosos: “Presentamos una propuesta que incluye 100 ítems a evaluar para que los jóvenes no queden al libre criterio de quien toma el examen práctico”. La propuesta de Luchemos por la Vida establece que el registro de conducir se pueda obtener a partir de los 17 años, pero que el joven de esa edad no pueda manejar durante la noche por autopistas salvo que esté acompañado por un adulto. Una vez adquirida la experiencia suficiente, se le otorga la licencia completa en un plazo que puede ir desde los seis meses hasta los dos años.
Lejos de sonar rigurosa, la propuesta tiene mucho sentido, si se toma como comparación el caso en los Estados Unidos, donde una ley para automovilistas recién graduados redujo en los últimos cinco años los accidentes fatales en un 37 por ciento y casi a la mitad los choques vinculados al exceso de velocidad en el que participan jóvenes. Además la norma impone fuertes penas por exceso de velocidad, manejo riesgoso, y otras faltas.
Es clave el papel de los padres para bajar la alta tasa de accidentes fatales en el tránsito. “Los padres conocen mejor que nadie a sus hijos, ellos saben si están o no en condiciones de manejar. Asegurarse de que usen el cinturón de seguridad es el detalle más simple y establecer las propias reglas familiares de manejo es otra buena opción: fijarles a sus hijos un límite de conducción durante la noche, no permitirles llevar más de un pasajero (está comprobado que el riesgo aumenta con cada pasajero adicional) y prohibirles el uso del celular dentro del auto.En el caso de las motos ,el casco,el celular el alcohol y por sobre todo la imprudencia,educar y no castigar ni prohibir
Son innumerables las historias de familias destruidas a causa de una mala maniobra, una distracción típica de la edad o negligencia. Por eso, cada vez que un padre le dice a su hijo: ‘no arranques el auto sin el cinturón puesto,sin el casco, practica ,sin celular y sin alcohol, sin distraccion está salvandole la vida.
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» lucha por la vida « - educando a manejar - 5/03/2009 10:13