Es un año donde rezamos por la santificación de todos nuestros sacerdotes y pedimos por su perseverancia, su fidelidad y su pastoreo. También pedimos al Señor que nos conceda auténticas vocaciones sacerdotales, religiosas y de especial consagración.
¿Qué es la reliquia que viene? ¡El corazón de San Juan María Vianney! Hace 150 años que murió el Santo Cura y su corazón está incorrupto, intacto y viene a la Argentina.
Estará en la Iglesia Catedral de Avellaneda Lanús, el viernes 6 a las 19 hs, donde el Señor Nuncio Apostólico Mons. Adriano Bernardini, presidirá la Eucaristía y concelebrarán todos los sacerdotes.
Al día siguiente estará en la parroquia del Santo Cura de Ars, en Monte Chingolo. La Misa será a las 10 hs, y habrá celebraciones cada dos horas. Serán momentos, breves pero importantes, de pedirle a Dios por nuestros sacerdotes.
Decía el Cura de Ars: “el sacerdote es el hombre superior a los ángeles porque puede, con dos palabras, traer a Cristo, a Dios, a la tierra, a través de la Consagración” ¡Qué poder tiene el sacerdote! ¡Qué don tiene el sacerdote! ¡Manos bendecidas para darnos a Cristo, al Señor, a la Eucaristía!
Evangelio: Dios quiere la santidad de los hombres
Como siempre, la Palabra de Dios es extraordinaria. Dios nos comunica, nos irradia, su santidad y sobre Él reposa el espíritu de santidad. Dios viene a santificar a la humanidad, viene a establecer la comunión con los Santos.
Los santos somos todos nosotros, los cristianos, los creyentes, las personas de buena voluntad. Es el espíritu de Dios que quiere habitar en nosotros para ayudarnos, para iluminarnos, para orientarnos, para purificarnos, para darnos ánimo y para seguir viviendo en este mundo entre luces y sombras, sabiendo que contamos con la Santidad de Dios.
Dios es Santo.
Es inmortal.
Es absoluto.
Es todopoderoso.
El viene a nosotros y nos participa su gloria, su amor, su gracia y su Divinidad.
Cristo transmite su santidad a la Iglesia por medio de los sacramentos, que llevan al hombre a la vida de Dios.
La santidad, que es un don de Dios, no es el fruto del esfuerzo humano -que trata de alcanzar a Dios con su fuerza- también es una respuesta del hombre frente a la iniciativa divina.
¡No hay belleza fuera de la verdad!
¡El fruto del amor nace del corazón interno de Dios!
¡Dios nos da su gracia y nos precede con su amor!
Esa gracia viene a nosotros para que también podamos vivir con mayor dignidad, más humanamente y vivir en serio la vida cristiana. Dios nos hace santos y la santidad es posible pero también hay que trabajarla, hay que alimentarla, hay que responder y decidirse a ser santos.
Usted, que lee esto; usted, persona joven o usted, persona mayor –que quizá en su vida se ha equivocado mucho-, recuerde que la ternura de Dios, su compasión y su amor, es algo extraordinario que no tiene tiempo; que tiene toda la paciencia del mundo. Pero Dios quiere que usted anhele esa santidad.
¡Busque a Dios y verá que su vida será totalmente distinta!
¡Dios nos lleva a un compromiso con los hermanos, no a desentendernos de los hermanos!
Que todo lo que hagamos, lo hagamos sabiendo que tenemos una tarea y una misión: cumplir con su voluntad. “Sean perfectos como Dios Padre es perfecto”. Seamos cristianos siguiendo los criterios de Cristo. Seamos humanos siguiendo la humanidad de Cristo.
¡Feliz día de todos los Santos! ¡Feliz día de todos ustedes!
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