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Aclaraciones
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este es un fragmento del libro "El Canto" 2.da edicion
Extensión- Es el rango de frecuencias que abarca un cantante, o dicho en lenguaje más musical, la cantidad de notas que puede cantar. Para la ópera suele ser necesario poseer dos octavas a plena voz, aunque muchas obras requieren mayor extensión. La música de cámara generalmente exige menos; y en el canto popular una octava y cuarta son un lujo. Los buenos cantantes disponen de un plus que permite sentirse holgado aún en aquellos días que no se está bien. La extensión vocal depende de la constitución de las cuerdas vocales, las posibilidades de tensión/elongación de los músculos que las accionan y la técnica. Como puede comprobarse, casi todos los principiantes pronto vocalizan sobre dos octavas y más. Después descubren que no se trata sólo de “llegar” a los extremos, sino que la voz debe poseer un mínimo de calidad en todo el registro.
Timbre- Es lo que permite reconocer un sonido. El timbre de la voz cantada tiene tres cualidades principales: color, brillo y vibrato. Todas las voces poseen cierto color, pero no todas tienen brillo o vibrato. Algunos cantantes llaman timbre al brillo, confundiendo los términos. Timbre es lo general, mientras que brillo es un componente del timbre.
Color- Es la característica personal de la voz y dice mucho de la categoría vocal del individuo. La belleza vocal se expresa a través del color; éste depende de la combinación particular de armónicos y su apreciación artística es más bien de carácter subjetivo (el gusto, el estilo). En la jerga del canto se emplean diversos adjetivos para referirse al color vocal. Se habla de voces oscuras, claras, aterciopeladas, brillantes, redondas, ásperas, agrias, dulces, chillonas, chatas, blancas, metálicas...
sobre frecuencias y armonicos
Armónicos- La representación gráfica de una onda puede ser sinusoidal, redonda, erizada, tener picos, deformaciones, parecer dientes de una sierra, cuadrada, muy parejita o extremadamente irregular, intermitente...; y la forma de onda determina el timbre. La forma de una onda sonora no es tan redondita como las ondulaciones del agua en el estanque, porque la vibración de los cuerpos, ya sean cuerdas de un instrumento musical, nuestras cuerdas vocales, un motor o el aleteo de un mosquito, no son vibraciones simples. Los cuerpos al vibrar se deforman y vibran por partes, en su mitad, tercio, etc. Estas partes a su vez se subdividen, deforman, vibran por su cuenta e interfieren. Hay una onda principal (fundamental) correspondiente a la vibración conjunta de todo el cuerpo y ondas secundarias (armónicos) más débiles, de mayor frecuencia y superpuestas a la primera. Los armónicos o “sobretonos”, se integran al fundamental y dan la forma de onda definitiva. Algunos armónicos se producen por choques entre las ondas e interacción con cuerpos cercanos que a su vez entran a vibrar por simpatía (resonancia). En el caso de la voz, la fundamental determina la nota cantada, y los armónicos el timbre.