 |
Publicidad
|
-¿Qué será de mí?- preguntó la dama a la luna, -¿Qué haré sin tí? y se le unió la tuna.
Juntos todos y arrejuntando los codos, se pusieron a cantar a ritmo de vals.
Titití, titití, titití, titití.
Y ella suspiraba mientras su baile acababa, pues no queria bailar sin que su hombre se pusiera a pescar.
-Al final no me he habido de casar, pues mi hombre muerto está, pero con la encina me he de juntar, pues yo... antes muerta que sin casar-.
Véase como convertir a una encina en amante.
|
| |
|