Lemuel     Fecha  11/10/2006 15:13 
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Nadie ha comentado aquí la reciente y extraordinaria hazaña memorística del nipón Akira Haraguchi.

Y es que el nipón Akira Haraguchi ha estado recitando de memoria durante 16 horas y media las 100.000 primeras cifras decimales del número pi. (Número que, por cierto, y contra lo que pretenden unánimemente los papeles, no es el cociente entre la longitud de la circunferencia y su radio.)

Para valorar en justicia la prodigiosa retentiva del nipón Akira Haraguchi, hay que recordar que pi no es un número racional, es decir, que no puede escribirse como cociente de ningún par de números naturales ni su desarrollo decimal presenta ninguna periodicidad. Pero es que, además y para más inri, pi ni siquiera es tampoco un número algebraico, o sea, raíz de ningún polinomio no nulo de coeficientes racionales. El número pi es trascendente. Con los decimales de pi no vale aplicar ningún algoritmo, ni truquitos tipo Fibonacci, a fin de deducir cada uno de los guarismos decimales a partir de guarismos anteriores de la sucesión. Dicho de otro modo: no hay regla ninguna que nos permita saber por anticipado qué otra cifra viene después de cualquier cifra dada. (Yo, por ejemplo, me sé de memoria que pi vale aproximadamente 3,1416, y ya ahí redondeo en el último dígito.)

Según los miembros del jurado, mientras estuvo recitando de memoria durante 16 horas y media las 100.000 primeras cifras decimales del número pi, el nipón Akira Haraguchi no miró la chuleta ni una sola vez durante esas 16 horas y media, ni se equivocó en ninguna de esas 100.000 primeras cifras. Hubo un instante, eso sí, en que pareció que había dicho 7 en vez de decir 8, que era el guarismo correcto. Pero resultó ser tan solo una falsa alarma debida sobre todo a la semejanza de sonidos existente entre los vocablos ‘7’ y ‘8’ cuando se emiten en el idioma nipón. Al final quedó muy claro que el nipón Akira Haraguchi había dicho correctamente 8, como pudo oírse luego en el registro de voz. Se dio también la enojosa circunstancia de que, al emitir el sonido ‘8’, el nipón Akira Haraguchi tuvo un inoportuno golpe de tos seca, toj, toj, que en nipón es como decir ‘siete, siete’, y eso fue lo que confundió por añadidura momentáneamente a los miembros del jurado.

Se dice que la intención primera del nipón Akira Haraguchi había sido recitar de memoria, no solo los 100.000 primeros números decimales de pi durante 16 horas y media, sino los 200.000 primeros números decimales de pi durante 33 horas. Sin embargo, y por desgracia, al llegar al dígito número 100.000, al nipón Akira Haraguchi le sobrevino, según dicen, un inesperado retortijón intestinal. Los componentes del jurado han manifestado incluso que, instantes antes de la sobrevenida del retortijón intestinal propiamente dicho, pudo oírse con la mayor claridad un sospechoso borborigmo originado así mismo, según parece, en el aparato intestinal del concursante, es decir, en los intestinos del susodicho nipón Akira Haraguchi. En realidad (matizan los del jurado) fue un ruidito de nada, casi imperceptible, solo un borborigmito podría decirse, pero bastante alarmante a pesar de todo, en opinión de los miembros del jurado. Sucedió, así pues, que justo cuando el concursante nipón Akira Haraguchi emitía por vía oral el sencillo guarismo ‘cero’ en versión nipona, pudo oírse también, procedente de un punto situado algo más abajo en su anatomía, a un par de palmos de la boca, el pequeño pero preocupante borborigmo intestinal antes referido. E inmediatamente después sobrevino el inesperado retortijón de marras.

Entonces, por lo visto, ni corto ni perezoso, el nipón Akira Haraguchi se levantó de la silla de recitador y abandonó urgentemente el salón de recitales en dirección al retrete más próximo. Es decir que, con motivo del aludido retortijón intestinal, al llegar a las 16 horas y media recitando y al guarismo número 100.000 recitado, el nipón Akira Haraguchi interrumpió sin más la emisión de los sucesivos guarismos restantes del número pi y se precipitó casi a la carrera fuera del salón de concursos. Ahora bien, el reglamento del recitado de pi prohíbe expresa y terminantemente que el recitador de guarismos de pi acuda a ninguna letrina o retrete en pleno recitado de dichos guarismos. Pues siempre cabe sospechar entonces que, con la excusa del retortijón intestinal, el recitador de turno que acude al susodicho retrete o letrina aproveche su estancia allí para “refrescar la memoria”, como se dice, acerca de los siguientes guarismos decimales del número pi. De modo y manera que, ateniéndose a la letra del reglamento, los miembros del jurado se vieron en la obligación de dar por finalizado el recital, visto que el nipón Akira Haraguchi había interrumpido de pronto y sin ton ni son el recitado de los dígitos, y salido, como decimos, poco menos que corriendo de la sala, lo cual ocurrió cuando el mentado nipón Akira Haraguchi llevaba 16 horas y media de recitado, y cuando iba tan solo por el guarismo o dígito número 100.000.

El nipón Akira Haraguchi explicó luego ante la prensa lo sucedido sonriendo de oreja a oreja: “Tuve un retortijón intestinal y hube de acudir al excusado.” Tal es la palabra que utilizó el nipón Akira Haraguchi, ‘excusado’, solo que dicha en nipón. “El año próximo vendré mejor preparado y llegaré al guarismo de pi número 500.000”, agregó enseguida.

Qué prodigiosa retentiva la del nipón Akira Haraguchi. (Al que, por cierto, no sé por qué llamó nipón. Pues, si bien se mira, alguien de nombre Akira Haraguchi solo puede ser nipón, de modo que lo de ‘nipón’ sobra.)                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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