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las grullas
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La invernada de las grullas, un señalado espectáculo en los parques nacionales
25/10/2009 - 19:51 Aníbal B. C. / Cabañeros
La llegada de miles de grullas comunes (Grus grus) a los parques nacionales de Cabañeros y Las Tablas de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real, se convierte durante los meses de invierno en una señalado espectáculo ornitológico que concita el interés de curiosos y amantes de la naturaleza. Castilla-La Mancha se convierte en un lugar especialmente relevante para disfrutar de estas aves migratorias que no sólo se pueden observar en los parques nacionales de Ciudad Real sino, también, en las abundantes dehesas y humedales que se extienden por la región. El Valle de Alcudia en Ciudad Real, las lagunas de Alcázar de San Juan y Quero, en las provincias de Ciudad Real y Toledo y, el complejo lagunar de Pedro Muñoz-Manjavacas, en las provincias de Cuenca, Ciudad Real y Toledo, son otros de los espacios naturales donde es posible observar los grandes bandos de ejemplares de grullas que ya han comenzado a llegar para pasar el invierno. La observación de las aves se ha convertido en los últimos años en una demanda turística emergente y Castilla-La Mancha en un lugar ideal para ello, debido a la gran variedad de aves que se encuentran presentes en este territorio de forma permanente, y durante las épocas de cría e invernada. Un claro ejemplo de la importancia que Castilla-La Mancha tiene para las aves es el hecho de que durante estos meses se convierte en el lugar de estancia de las grullas, que procedentes de lejanos países europeos, eligen este territorio como área de invernada. Desde hace unos días, los parques nacionales de Cabañeros y Las Tablas de Daimiel han comenzado a recibir a miles de ejemplares de este ave que, después de un largo viaje de más de 2.500 kilómetros, han llegado para pasar el invierno lejos de las bajas temperaturas que se registran en sus países de origen.
Ruta occidental Manuel Carrasco, director del Parque Nacional de Cabañeros, explicó ayer que la grulla común llega procedentes de países como Suecia, Rusia, Polonia, Alemania, Finlandia y Noruega buscando temperaturas más cálidas y el alimento que les proporciona este territorio. Las grullas que llegan a Castilla-La Mancha por la conocida ruta occidental, que les hace pasar por la isla alemana de Rügen, la zona del río Oder, los lagos franceses de Der y Chantecop y las landas de Gascogne en el suroeste de Francia, desde donde inician la travesía de los Pirineos para llegar a España. La laguna de Gallocanta en Zaragoza, es el siguiente punto de parada de las grullas en su largo viaje migratoria, que concluye llegando a Castilla-La Mancha, Extremadura y la zona occidental de Andalucía. Carrasco señaló que la grulla es un ave migratoria que en España la tenemos asociada a la llegada del invierno, sin embargo, en los países de Centroeuropa ocurre lo contrario, se asocia al inicio de la primavera y el fin del invierno, por lo que es conocida como el ave de la buena suerte. Además indicó que la observación de las grullas en el campo es más recomendable durante los pasos de vuelo, estos se producen al atardecer cuando se dirigen de los comederos a los dormideros, y a primera hora de la mañana, cuando se mueven de los lugares donde pasan la noche hasta las áreas donde encuentran su alimento. En concreto, la grulla busca los encinares, los barbechos y los campos de maizales donde abundan las bellotas, los bulbos o las semillas.