¡Gracias, Señor, por todo lo que en este año me diste! ¡Gracias por los días de sol y nublados tristes! ¡Gracias por las noches tranquilas y por las inquietas horas obscuras! ¡Gracias por la salud y la enfermedad, por las penas y las alegrías! ¡Gracias por todo lo que me prestaste y después me pediste! ¡Gracias por la sonrisa amable y la mano amiga, por el amor y todo lo hermoso y dulce! ¡Por las flores y las estrellas y la existencia de los niños y las almas buenas! ¡Gracias por la soledad, por el trabajo, por las dificultades y lágrimas! Por todo lo que me acercó a Ti más íntimamente. ¡Gracias por tu presencia en El Sagrario y la gracia de tus Sacramentos! ¡Por haberme dejado vivir, Gracias Señor! ¡Lo que Tú quieras, Señor! Te pido fe para mirarte en todo: esperanza para no desfallecer. Caridad perfecta en todo lo que haga, piense y quiera.. Dame paciencia y humildad. Dame desprendimiento y un olvido total de mi mismo. Dame, Señor, lo que tú sabes me conviene y yo no se pedir: Suficientes pruebas que me mantengan fuerte. Suficientes fracasos que me mantenga humilde. Suficiente determinación para ser cada día mucho mejor que ayer, que pueda yo amarte cada vez más, y hacerte amar por los que me rodean. Derrama Señor tus gracias sobre mi, y todos los hermanos, sobretodo los más pobres, los enfermos, los marginados, los inmigrantes y los indigentes, que no se quede nadie fuera de tu misericordia, tengamos siempre el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activas y el pie Dispuesto para extender Tu Reino. ¡Que tu Misericordia Señor, venga sobre nosotros como lo esperamos de ti!