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Remy Arbenz Rousseau
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16/10/2009 22:18
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La utopía sigue viva, pero falta desafiar los paradigmas. |
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La tarea de construir un modelo auténticamente democrático, no sólo corresponde al poder político, la sociedad civil organizada también debe de participar. Cada vez deben ser más los hombres y mujeres que luchen contra la injusticia, desde diferentes ámbitos.
Quizá la lectura del artículo y de los comentarios, haya alentado la participación de algún lector. Pero, también surgen las preguntas ¿a dónde acudir?, ¿con quien contar?, que grupos hacen algo en lo que quisiera colaborar?
Si tiene interés de participar, coméntelo con algún amigo o amiga, con alguien de su entorno (fundación, asociación, comunidad, comité de vecinos, etc.); ellos pueden ofrecerle asesoría.
Sino encuentra nada que le sea útil, no se desanime, sea usted el líder, y organice su colectivo y haga de este mundo algo más justo y mejor. Investigue cuáles son las necesidades de su comunidad, conociendo la realidad de su entorno, con objetivos bien definidos usted mismo podría fundar: asociaciones que trabajen en la cooperación por el desarrollo, instituciones que velen por la niñez, mujer, lucha contra drogas, atención a emigrantes, ancianos, y organizar una entidad que vele por enfermos y la salud preventiva.
http://www.elperiodico.com.gt/es/20081022/opinion/76262/
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Sergio Morazán Ríos
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16/10/2009 19:35
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Revolución y contrarrevolución en Guatemala |
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“Cuando Arbenz anuncia con voz vacilante por la cadena nacional de Radio de Guatemala su renuncia definitiva a la Presidencia de la Nación, terminaba esa noche del 27 de junio de 1954, una siniestra conspiración internacional que encontró base interna en el conflicto social local, que enfrentó a la burguesía interior y sus aliados, con las fuerzas populares”. Edelberto Torres Rivas. Clacso, Lima, enero 1977.
Este 26 de junio se cumplieron 50 años del derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán, Presidente Constitucional de Guatemala.
Para las generaciones protagonistas de aquella gesta la fecha tiene una importancia dual. Para los que triunfaron significó, según ellos, en primer lugar, el triunfo contra el comunismo, amén de haberse hecho con el poder y grandes fortunas. Para los que estuvieron en el bando contrario y sobrevivieron resulta más difícil poder extraer una significación positiva de aquella derrota.
Hacia 1944, año del inicio del proceso revolucionario en Guatemala, el país era totalmente feudal, como casi toda América Latina. Había sido gobernado por sucesivos tiranos. El último, el general Jorge Ubico Castañeda, duró 14 años (14-2-31/1-7-44). Fue querido por unos y odiado por otros.
Mediante un movimiento popular (universitarios, la parte progresista del Ejército, intelectuales, sector obrero organizado, entre otros) fue derrocado y se constituyó un Triunvirato, llamado Junta Revolucionaria de Gobierno, formado por el coronel Francisco Javier Arana, el coronel Jacobo Arbenz Guzmán y el ciudadano Jorge Toriello Garrido. A la Junta Revolucionaria le sucedió el Dr. Juan José Arévalo Bermejo, (15-3-45/15-3-51), pedagogo y escritor, que vivía exiliado en Tucumán, Argentina, electo mayoritariamente por un 86% de los votos depositados y constituyó la primera elección libre en la historia de Guatemala.
Durante su gobierno dio inicio la modernización del Estado guatemalteco. Se instauró la educación primaria y secundaria obligatoria y gratuita, se creó el Seguro Social, se permitió que los trabajadores se organizaran en sindicatos, se otorgó a las mujeres el derecho al voto, se creó la Autonomía Universitaria, se creo la Facultad de Humanidades.
El 15 de marzo de 1951 es electo, en segunda vuelta, el coronel Jacobo Arbenz Guzmán, (1-3-51/27-6-54), por una alianza de partidos democráticos que conforman el Frente Democrático Nacional (PAR-RN-PRG-PGT, CGT y CNC)) con el 65% de los votos. El continúa profundizando las reformas al Estado, entre las cuales se encontraba, la emisión del Código del Trabajo, las cuotas patronales para el Seguro Social, la Ley de Arrendamientos forzosos, asimismo impulsa una reforma agraria (decreto 900) que expropia mediante pago, las tierras de la Compañía Bananera United Fruti Co. (UFCO), que era propiedad de empresarios norteamericanos; también rompe el monopolio del transporte terrestre para el Atlántico, dominado por la compañía ferrocarrilera IRCA, que era propiedad de la UFCO, mediante la construcción de una carretera al puerto de Santo Tomás de Castilla. Inició la construcción de la hidroeléctrica Jurún Marinalá, para romper el monopolio de la energía, también en manos de compañías de los norteamericanos.
Como puede verse y comprobarse, el país estaba en manos de los norteamericanos, a quienes, por supuesto, no les gustó las medidas emprendidas por Arbenz.
Fue por eso y otras razones más ideológicas que económicas, como la legalización del Partido Comunista en la vida política del país (PGT), llegando, incluso, a tener a algunos asesores del mismo es que se gestó el golpe contrarrevolucionario.
Dicho golpe se preparó en Estados Unidos, fue financiado y dirigido por la recién creada Agencia de Inteligencia CIA (según publicaciones del Senate Select Comité on Intelligence se afirma que la de Arbenz fue la primera y exitosa intervención de la CIA en sus actividades en el extranjero) usando como pretexto la compra de pistolas y fusiles checos en Suiza trasladadas en la nave sueca Alfhem, llegando a puerto guatemalteco el 15-5-54, acto que en sí, constituía un ejercicio de soberanía nacional.
La invasión, liderada por el tristemente célebre coronel Carlos Alberto Castillo Armas, salió de Honduras. Se trataba de una columna de cerca de 200 hombres mal entrenados y no mejor armados. Los aviones que bombardearon el campo guatemalteco y la capital, salieron de Nicaragua, gobernada por el también tristemente célebre Tacho Somoza.
Arbenz dimite ante la última amenaza (bombardeo por naves de la zona del canal) y propuesta del embajador norteamericano, Perifouy (entrega de los famosos ataúdes conteniendo: la directiva del PGT, sus dos secretarios, parte de su gabinete y parte de los mandos del Ejército no comprometidos con la subversión). La misma propuesta se le hizo a su sucesor, coronel Carlos Enrique Díaz de León (26-7-44), dando la misma respuesta negativa que Arbenz.
Con este capítulo dio inicio el período más oscuro y temido de la historia del Ejército, también muy célebre, triste y temido, sólo comparado con el papel de las tropas invasoras de Pedro de Alvarado, el primer genocida de Guatemala. Ejército que se había ganado el cariño, respeto y admiración del pueblo durante las gestas del 20 de octubre del 44 por su papel protagónico, peleando junto al pueblo para derrocar al tirano, lo mismo que el 18 de julio de 1948, al parar la sublevación de las fuerzas más oscuras del organismos militar.
A partir de ese 26 de junio, dio inicio lo que sería el calvario más doloroso del pueblo guatemalteco. Calvario que se niega a finalizar porque el Ejército se niega a abandonar el poder ejercido desde las tinieblas.
Entonces, para entender el proceso contrarrevolucionario debe tenerse en cuenta las fuerzas e intereses que actuaron. En primer lugar, los intereses de los empresarios norteamericanos, quienes a la vez tenían de aliados a una parte importante de la alta oficialidad del Ejército (coronel Elfego H. Monzón y coronel Enrique Trinidad Oliva), quienes a todas luces desempeñaron el papel de traidores, salvo contadas excepciones: la jerarquía de la Iglesia Católica, con monseñor Marino Rossel y Arellano (Sor Pijije) a la cabeza y por supuesto, sectores conservadores de la burguesía guatemalteca.
Por el lado del gobierno el pueblo, ciertos sectores de la burguesía y pequeña burguesía y tímidos intereses soviéticos que no estaban interesados en iniciar un conflicto dentro del contexto de la Guerra Fría.
Inmediatamente después de instaurado el gobierno de Castillo Armas, (1-9-54/26-7-55), asesinado por su guardaespalda, el gobierno norteamericano diseñó un plan piloto para el continente, con el fin de neutralizar el descontento de las masas latinoamericanas, quienes habían sido testigos de la lucha contra el fascismo. De manera que pensar y decir que era para contrarrestar el comunismo suena muy simplista, pero que por ello se ha convertido en el principal argumento de los norteamericanos y sus sirvientes criollos.
Entonces, ahora sí se puede responder a la pregunta inicial que reformulada sería así:
¿Sirvió de algo la revolución del 44? Pienso que sí. En primer lugar porque se demostró una vez más que cuando el pueblo pierde el miedo y pasa del pánico al ataque, no hay poder que pueda detenerlo. También sirvió para comprender la naturaleza de los ejércitos criollos, con contadas excepciones. Lo mismo puede decirse del papel de los guías espirituales que si bien es cierto que predican la igualdad, también es cierto que saben que hay unos que son más iguales que los otros y se hacen al lado de ellos. Dicho también pensando en las contadas excepciones. Pero una de las enseñanzas más grandes que se pueden extraer de aquellas fechas y hechos, es el sistema operacional del capital norteamericano, que ha dado sus mejores joyas, modernamente, en Irak. Sin embargo, la enseñanza más profunda es que la libertad, la justicia y el progreso, no son ideas que nos llegarán por intervención divina. La libertad sólo la merecen aquellos que luchan por ella.
Por último, estas reflexiones son de gran utilidad en estos días en que el neoliberalismo ha globalizado la explotación, la injusticia y sobre todo, la corrupción, madre de las dos anteriores. Terminando así este período de la historia de Guatemala, conocido como “Los diez años de primavera en el país de la eterna dictadura”.
http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2004/julio/26-julio-2004/opinion/
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Cerafino Bocalegre
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16/10/2009 18:45
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La revolución de octubre |
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Uno de los sueños de la Revolución de octubre fue la Reforma Agraria con el decreto 900, sin embargo éste proyecto no llegó a su objetivo porque el "Cara de Hacha" de Castillo Armas, manipulado por los monos bananeros de la UFCO y sus compinches de la CIA (por algo riman con SIDA) decidieron invadir Chapinlandia para derrocar al visionario y progresista "Soldado del pueblo", Jacobo Arbenz Guzmán. Pues a este único chafa de agüevo que ha tenido Guatemala, lo sacaron desnudo, en pelota y lo dejaron "solo para mujeres", simplemente porque su pensamiento adelantaba a los "primitivos cabeza de piedra" de su época. Pues ya ven, las marchas campesinas continúan, porque el clamor por la tierra sigue vigente.
http://www.deguate.com/foros/messages/20/85.html
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