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OCTUBRE IRRENUNCIABLE
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Siempre la misma cosa, marchas de sindicalistas dormidos, campesinos que no saben a qué vienen o van, foros de gente que repasa la historia y ahora un gobierno que intenta colocar en la memoria del pueblo a personajes que ofrendaron su vida por un mejor país y fundamentalmente recuperar a Arévalo y Arbenz, pero hasta ahí. De tal manera que el discurso se agota en la parada de buses de la miseria.
A los empresarios no les hace gracia el asueto del veinte de octubre pues ni les recuerda nada ni les provoca ganancias, es una muerte natural en ellos que han sido incapaces de asimilar las ideas nuevas que se generaron en aquel entonces y que definitivamente hemos dejado en el olvido a fuerza de hacer lo mismo y no hacer que este país cambie sustancialmente y de raíz, pues. Pese que la revolución octubrina tuvo carácter burgués, pero que provocó ciertos cambios en la cultura y en los servicios sociales que en aquel entonces les pareció alarmantes.
Como muy bien dijo Alfonso Bauer Paiz, lo que deben hacer es recuperar lo que fue esa revolución, un Estado que estaba al servicio del pueblo; no como ahora que está al servicio de la minoría oligárquica y del imperialismo. Como quien dice déjense de tanta paja y pónganse a trabajar para que esa bendita revolución se haga realidad ahora y aquí, democratizar la economía y cuanta porquería forma parte de la política estatal. Mucho afiche y nada de ópera, paseítos de la burguesía por Mezquital para tomarle fotos a la pobrería y eso es todo, pues tienen la conciencia más dura que la carne de chompipe viejo.
Así pues que no debemos renunciar a los principios democráticos de la revolución de octubre por ningún motivo y es más, debemos caminar la vida con una actitud de cambio total en esta sociedad que se debate en la indiferencia y grandes contradicciones, entre que tienen mucho y los que no tienen ni donde caer muertos. Llenar de contenido una revolución que la han vaciado los mercantes y los retrógrados de este país.