ElAcontecer.com.uy    tavo@adinet.com.uy http://www.elacontecer.com.uy/10168-mal-dia-para-viajar.html Fecha  11/12/2010 15:49 
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Volver al foro Responder Mal día para viajar... (la odisea del viaje del Durazno F.C. del pasado sábado)   Admin: Borrar mensaje
 
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Mal día para viajar...

Fue casi una tragicomedia el viaje del Durazno Fútbol Club, en su traslado hacia la ciudad del Yí, para jugar el partido frente a Rocha F.C. el pasado sábado.

Si algo le faltaba a esta sufrida competencia de la Segunda División Profesional el condimento lo puso, este viaje, lleno de momentos jocosos y dramáticos.
La delegación roja viajaba plácidamente en el bus de la institución, cuando faltando unos 25 kms, para llegar a la ciudad de Durazno, "Pochito" Pereira, su conductor, tuvo la señal de alerta en su tablero, cuando el indicador de temperatura se puso como la camiseta, rojo. La temperatura del motor había subido considerablemente, por lo que no cabía otra cosa que parar y recurrir al agua para calmar la sed del potentoso transporte, que viajaba raudo por la ruta 5 bajo un sol y una canícula abrasadora.
La primera dificultad que tuvo Pochito, fue cuando intentó quitar el tapón del radiador. Este tiraba un humo insoportable, el tapón quemaba, y los dedos de Pochito eran fuego. Debió recurrir a un paño de piso, mojado con agua mineral de botellas que llevaba la delegación, para poder quitarlo, cosa que finalmente logró. El radiador era un volcán. Ya dijimos, no había agua, por lo que se debió recurrir a las fundas con agua mineral destinadas al plantel. Era tanta la sed de la bestia mecánica, que se tragó seis fundas, que no alcanzaron para mitigar la líquida hambruna.

"Echá pa´tras, hermano"

Como la cosa parecía no tener solución, este servidor, decidió dirigirse hacia una chacra cercana, a fin de conseguir el agua que se necesitaba para bajar la temperatura del motor y proseguir el viaje.
Corajudamente se encaminó hacia la casa, pero el problema que se le plantó, era de difícil solución.
Cuatro férreos guardianes de colmillos blancos, lo esperaban. Como ajeno del pago, peor. De los cuatro perros, tuvo la suerte que tres estaban atados. El más grande suelto, grande y con ansias devoradoras. Pero como este servidor también es de "pa juera" no hubo bulto que se meneara, que lo asustara. Decidido, lo encaró al animal, con una simple y débil ramita que cortó del extenso y largo pastizal que bordea la ruta 5, y cuál mago intentó calmar a la fiera.
Le llevó como ocho minutos hacerlo. Con palabras cariñosas, pero pulso firme, cuerpeaba de reojo a la bestia peluda (porque peludo era el perro), rezaba a Dios que el perro no lo mordiera (o tragara), y hasta que finalmente lo convenció. El perro mansamente, le abrió el camino movió la cola y se plantó al lado del intruso. Que recorrió la chacra, no encontró nadie, pero sí logró ver una canilla y un balde blanco. Presuroso abrió la misma, corrió el agua y se llenó el balde. El preparador físico, hombre acostumbrado a estas andanzas, por lo menos eso pareció, saltó el alambrado de la chacra, y los dos se encaminaron hacia el ómnibus, llevando el balde de agua. Pero cuando este servidor boleó la pata para evitar el alambrado, lo hizo con tan mala suerte que su pie derecho, (¡maldito!)-el izquierdo está bastante embromado por largas luchas- se fue "derechito" hacia un pozo. Consecuencia, atroz esguince de tobillo.
Rápida atención del médico de la delegación, bolsa de hielo y calmante.
Pero contento, porque el bus siguió su viaje. Que fue de corto recorrido, porque dos quilómetros adelante, se paró para siempre. "No va más" grito como en la rula, Pochito. A todo eso eran como las 17.20 y el partido comenzaba a las 18.00 horas clavadas.
No había un plan B. Era jugarse a todo. Dirigentes, técnicos y jugadores, más este servidor, propusieron: "¡A cambiarse en el ómnibus, ponerse el equipo, y saltar a la cancha!" Que no era otra que la ruta 5.
Sí, como lo lee. No quedaba otra que "hacer dedito" si se quería llegar a tiempo al Landoni. Con sus mochilas, bolsos, hielera, pelotas, risas, "e inda mais" y mucha preocupación, los jugadores fueron desfilando por el pasillo, bajando del ómnibus y ¡meta dedo!. Algunos paraban, otros no. Vino un camión y se llevó como pudo a dos jugadores. Pasó una moto y alguien se trepó a ella. Todos vestidos con la camiseta roja. Llegó el presidente Alejandro Nannini y se llevó a cuatro. Pero el grueso de la delegación, "alegremente "se subió a un camión de ganado y marchó.
Así llegó el Durazno Fútbol Club, el sábado, a la ciudad que le da nombre al equipo.
Justo cuando el timbre del vestuario de los jueces, llamaba, anunciando que había que bajar al campo de juego. El resto está en la crónica deportiva. Ganó Durazno por dos a cero. ¡Ah, me olvidaba! Yo también llegué con el tobillo maltrecho, pero feliz de contarle esta historia.
De fuego, agua, perros, mucha solidaridad, humanidad y alegría. La que queda como moraleja, es el manido y viejo refrán de que "No está muerto quién pelea". Así sea como lo del sábado, que fue como dice el título un "Mal día para viajar".

Extraido de www.elacontecer.com.uy                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
 

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