Unas breves líneas para hacer una reafirmación en la necesidad de avanzar desde una formación no sólo política, también social que mire más allá de su ombligo y de cualquier ombligo y sea capaz de abordar cada uno de los problemas y cada una de las injusticias de esta sociedad con -simplemente- sensatez. En estos tiempos, donde la izquierda real debiera de estar más fuerte que en tiempos pasados, la verdad es que las formaciones así denominadas o se encuentran en una situación de debilidad extrema, o no cumplen ni uno de los requisitos para denominarse izquierda. Sin embargo, más allá de las personas está lo importante, el romanticismo de la izquierda honesta, sincera y bondadosa que pretendemos seguir construyendo. En EU y en IU debemos prepararnos para que la vanidad de quien pretenda dirigir nuestra política aprenda, primero, a comprender que sirve a un proyecto y no a la persona dueña de la misma. Por eso, porque estamos en ese camino que nadie aún se ha atrevido a surcar, hago un llamamiento a la sociedad sensata y honesta obrera o no obrera, creyente o no, española o apátrida, a atreverse a observar y admitir que no todos somos iguales, y sí alguna vez nuestra vanidad nos empuja a serlo, estaremos dispuestos a luchar por volver a ser diferentes. Otra política es posible y necesaria. No sé si podemos, pero seguro que debemos. SALUD Y REPUBLICA
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