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Hoy, 7 de diciembre, los cristianos celebramos la festividad de San Ambrosio. En mi adolescencia y juventud, sobre todo, tenía muchos complejos porque mi nombre resulta feo. Ahora, a mis 38 años, puedo decir que, aunque resulte feo, me siento muy orgulloso del mismo. En las Confesiones de San Agustín podemos leer cómo el filósofo de Hipona se quedaba asombrado al ver leer, en su biblioteca, a San Ambrosio en silencio, sin despegar los labios, haciendo correr sus ojos sobre los textos con muchísima rapidez. Lo que descubrió San Ambrosio no lo llegaron a descubrir los grandes filósofos clásicos (Sócrates,Platón, Aristóteles...) y es que el conocimiento derivado de la lectura silenciosa pasa más rápido al cerebro que el conocimiento que se pueda llegar a coger (aprender-aprehender) de la lectura "in voce", en voz alta. Después de leer algunos comentarios vertidos en este foro, con los que se puede estar de acuerdo o no, esa no es la cuestión "this isn't the cuestion",pienso que muchos de los problemas que nos acucian a todos los españoles se les podría empezar a poner solución, si cada uno de nosotros hiciéramos una lectura silenciosa sobre nuestras vidas, antes de tirarnos los trastos a la cabeza que ha sido y, desgraciadamente, sigue siendo el deporte nacional de España.
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