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Esto nos pasa por confiar en una caja catalana. Ea, todos los jarotes (y andaluces) a llevarles los cuartos a los catalanes, que no nos pueden ni ver. Dicen que vivimos de las subvenciones, que somos unos vagos, que estamos todo el día en el bar, etc.
Dicho ésto, hay que reconocer que si los directivos de La Caixa han vendido las participaciones como plazos fijos,han engañado a la gente. Todo por cumplir objetivos y cobrar el bonus. Dentro de poco los trasladarán a otra sucursal y aquí paz y despues gloria.
Que nos sirva de lección. Un empleado bancario no es nuestro amigo ni nuestro confidente. Lo único que quiere es colocarnos el producto que su empresa le ha marcado para ese mes. Lo demás le da igual. Es triste, pero es así. Las personas mayores deben dar a leer los contratos a sus hijos y sobrinos más jóvenes, antes de firmar nada. Así no habrá tantos engaños.
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