Borrar Mensaje Rinconada.

  • Host: No mostrado/ Not shown
  • IP: No mostrado/ Not shown
  • Navegador: Netscape 5.x
  • S.O.: Windows 98
email  
www  
Fecha  6/01/2019 14:20

Un cuento de Navidad: "Un hombre feliz"
Mensaje
Los Reyes Magos han pasado anoche por mi casa y me han dejado este bonito cuento de Navidad que yo transcribo para vosotros.

Había una vez en Castilla un rey que tenía un hijo único al que amaba como a la niña de sus ojos. Pero este joven príncipe no era feliz; se sentía desdichado; se pasaba los días enteros sentado en su balcón con la mirada perdida en el horizonte.
-Pero puedes decirme qué te ocurre, le preguntaba el Rey.¿Qué te falta, qué echas de menos?
-No lo sé padre, no tengo ni la más remota idea pero lo cierto es que me siento totalmente desdichado.
-¿No estarás enamorado? Si quieres una mujer, no tienes más que decirlo; te casaré con ella y me da igual que sea la hija del Rey más poderoso de la tierra o la hija de uno miserable campesino. Yo haré cualquier cosa –hijo mío- para verte feliz.
-No padre, no estoy enamorado, le responde el hijo.
Entonces el Rey intenta divertirlo por todos los medios posibles: Veladas de baile, teatro, música, canciones… Pero no hay nada que hacer. La fisionomía del joven príncipe palidece y se vuelve cada vez más sombría.
El Rey promulga un edicto y lo envía a todas las partes del mundo. A su llamada acuden las personas más instruidas: astrónomos, filósofos, profesores, doctores. El Rey les muestra al príncipe y les pide consejo. Todos los sabios se reúnen en consejo y luego vuelven a hablar con el Rey:
-Majestad, hemos reflexionado mucho, hemos consultado las estrellas y he aquí lo que hemos descubierto: Debéis encontrar a un hombre que se sienta feliz, totalmente feliz con todo y por todo, y luego debéis cambiar su camisa por la de vuestro hijo.

En el acto, el Rey envía a sus embajadores por el mundo entero con el fin de que encuentren a ese hombre feliz que resolvería los problemas de su hijo.
-En primer lugar le traen a un sacerdote; el Rey le pregunta: ¿Eres feliz?
-¿Por qué esa pregunta, Majestad?
-Pues bien, ¿Qué te parecería si te nombro Obispo?
-¡me pareciera estupendo, me sentiría dichoso, Majestad!
-¡Lárgate! ¡Fuera de aquí! Busco a un hombre totalmente feliz y satisfecho de su estado, no a alguien que lo intente cambiar y mejorar.
El rey decide ir a buscar a otra parte. A continuación le comunican que había otro Rey en Aragón que vivía totalmente contento y feliz. Sin tardar y lleno de esperanza nuestro Rey envía de nuevo a sus embajadores a pedirle su camisa.
El Rey de Aragón recibe a los embajadores y les explica: “Sí, ciertamente poseo todo lo que deseo, mi único problema es que teniendo todo lo que tengo tendré que morir un día y dejar todo esto. Esta sola idea me atormenta de tal modo que soy incapaz de dormir por las noches”.
Ante tal situación los embajadores regresan a Castilla y le cuentan al Rey lo que le ocurre al Rey de Aragón, su vecino.
Desesperado, El Rey de Castilla decide salir a cazar para disipar su pesadumbre. Dispara sobre un conejo y cree que ha dado en el blanco, pero el animal escapa cojeando. El Rey corre tras él y se aleja de su escolta. En medio del campo oye la voz alegre de un joven que canta “Los Mozos de Monleón ”, un antiguo romance muy famoso y conocido en los pueblos de la Huebra y la Calería; entonces se detiene y se queda inmóvil; luego, atraído por este cantar, entra en un huerto y descubre entre los árboles a un mozo que canta al mismo tiempo que está regando su huerto.
-¡Buenos días, Majestad! ¡Qué buenas nuevas os traen por aquí a esta hora tan temprana de la Mañana!
-El Rey responde: ¡Oh, buen hombre!, ¿Quieres venirte conmigo a la capital de mi Reino? Serás mi mejor amigo.
-Muchas gracias, Majestad, pero verdaderamente, vuestra propuesta no me interesa en absoluto. Vedlo vos mismo; yo me siento feliz aquí y no cambiaría mi estado ni aunque vos me ofrecierais el papado de Roma.
- Pero ¡cómo un mozo tan guapo y tan bien plantado como tú puede pensar así! De verdad que no lo entiendo...
-No hay nada que entender, Majestad, me siento feliz donde estoy como soy y eso es lo importante.
-Entonces el Rey exclama: ¡Por fin, un hombre feliz! Joven, escúchame, debes prestarme un gran servicio!
-Con mucho gusto, Majestad, si ello está en mi mano.
-Espera un momento, le responde el Rey que no cabía en sí de alegría y acude corriendo a llamar a su escolta. Entonces exclama: “ Venid todos, corred, Hemos salvado a mi hijo”; y los conduce a todos a lado del joven hortelano
- “Bendito seas, buen hombre, te concederé todo lo que desees; únicamente que me tendrás que dar, me tendrás que dar ….
-¿Qué os tendré que dar, Majestad?
-¡Mi hijo va a morir y sólo tú puedes salvarlo! Me vas a dar…
Entonces lo agarra y le empieza a desabotonar su chaqueta… Luego, de pronto el Rey se detiene y deja caer sus brazos con tristeza. El joven hortelano que se sentía feliz con su suerte no llevaba camisa.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               





Volver al foro

 

Responder


Nombre / Nick:
EMail:
Subject / Titulo:
Link a tu Web
Recibir un email cuando mi mensaje sea contestado

Mensaje