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Hace medio año ya que vivimos sin nuestra petita. Han sido unos meses muy muy muy raros, y difíciles.
Este tiempo ya me he acostumbrado a que no esté en mi barriga. Ya no me despierto por la noche y medio dormida me toco a ver si aún está. Eso ya ha pasado. Lo que no se me pasa es el hueco que veo que hay. Es curioso ya que nunca vivió fuera de mi, pero no sé, estemos dónde estemos, noto que falta algo. El otro dia, disfrutábamos de una paella alicantina y en la mesa notaba el vacío, su hueco, su lugar... Creo que de tanto imaginarme la vida con ella, en cierta manera, en mi mundo, ya se había hecho realidad. Y al romperse, es difícil volver a la normalidad.
Muchas personas, de esas a las que les daríamos un Oscar por sus comentarios, me habían dicho "uy, mejor que haya pasado ahora y no cuando ya la tuvierais con vosotros". Lo he pensado mucho y creo que el dolor no hubiera sido distinto. Al contrario, ahora pagaría por haberla podido conocer con mis ojos, y no solo con mi interior. Tener más recuerdos de ella, conocerla mejor, tener fotos... A veces me da mucha pena porque se me va olvidando su carita... recuerdo su nariz perfectamente, eso si, porque era igual que la de Miquel pero en diminuto. Pero su carona se me va olvidando. Me alegra que de tanto en tanto venga a verme en sueños porque así la veo... no se si la carita de mis sueños corresponde del todo con la que tenía en realidad... pero cada vez que la veo, me quedo con esa.
Estos meses han sido de aprendizaje constante. Un sin parar. Un máster en la vida, como digo yo.
Recuerdo las primeras semanas, cuando yacía en la cama y se me acababan las lágrimas y oia el silencio... el silencio en casa era aterrador. No es comparable a nada. Ese silencio desapareció, como las lágrimas constantes, como el dolor tan profundo... No creia a los que me deian "tiempo, ha de pasar tiempo"... pero es cierto, tiempo y hablar, hablar, hablar...
A día de hoy, las nubes más gruesas y negras han dejado a paso a días con sol y días con nubes pero más bajas y claras. Y eso me da mucha esperanza. Me atrevo, por fin, a ver un poquito más allá y a pensar en un futuro con bebés vivos. Me atrevo a querer intentar volver a dar vida... dure lo que dure ésta. Me atrevo por fin a querer planear un nuevo embarazo, dejando a la vida que actúe como crea conveniente, y si nos quiere regalar un segundo bebé volveremos a entusiasmarnos. Con los brazos abiertos le esperamos, para cuando quiera venir.
Esta semana ha hecho un año del día que nos enteramos que estábamos embarazados, así que se cumple un año de nuestra maternidad/paternidad "especial". Y realmente ha sido el año más especial de mi vida, lo imaginé diferente, pero ha sido el más especial.
Os mando un abrazo enorme papás y mamás. Gracias por estar. Noelia.
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