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Saludos a todos/todas. Parece que nuestro Foro haya quedado deshabitado. Por eso, antes de cumplirse un mes de este silencio colectivo, me decido a incluir unos breves retazos extraídos de una obra de Paul Brunton, en los cuales resuena, a mi entender (con otras palabras) el conocimiento del que nos hace partícipes nuestro querido amigo Fernando. Aquí están: "La feliz experiencia del Yo superior puede o no producirse rápidamente pero es siempre abrupta... /...el ego de súbito desaparece y todas las facultades se aquietan. Todo lo que cabe hacer es no resistir a la divinidad que se posesiona de uno, recibirla con amor y no luchar... /...se tendrá conciencia de un movimiento que le aleja del centro habitual de su sentir, pensar y hacer y le lleva a un nivel superior nuevo, totalmente diferente. "En la proximidad de esta experiencia aparecen varias señales. El intelecto está como en suspenso; la voluntad, el juicio, la memoria y el razonamiento se deslizan suavemente a un estado de expectación. Una honda serenidad, desconocida antes, se posesiona del ser y le sumerge en una exquisita tranquilidad. En estos momentos de gozosa belleza, el amargo pasado se borra y los hechos más horribles son redimidos. Con la mente profundamente aferrada por el Yo superior en una atmósfera de exaltación... /...las preocupaciones de una vida entera se desvanecen en la nada, los temores del futuro disminuyen hasta volverse triviales. La perspectiva del mundo se hace más amplia, se ennoblece y se ilumina, y ya no la limitan más los intereses comunes. Los velos que ocultan la verdad son levantados por un momento. La idea de poseer un Yo elevado, la convicción de que se es fundamentalmente un alma, aparece en la propia existencia con gran fuerza reveladora... "Que el Yo superior se entregue plena y permanentemente a un hombre, es un raro y maravilloso acontecimiento. La mayoría de las veces se entrega por un breve momento. Esta vislumbre desaparece rápidamente, porque el hombre aún no está preparado para permanecer por largo tiempo en tan elevado orden de ser; la resplandeciente experiencia es gloriosa y memorable, pero retrocede porque es cegado por su luz. "El Yo superior es el alma del hombre, su conexión con el Poder Absoluto. Una parte de él vive, sufre y goza en el tiempo y el espacio. Otra parte, misteriosa, casi desconocida, lo trasciende completamente y vive serenamente libre de todas las mutaciones. Cada hombre, en las honduras de su ser esencial es una emanación de la Mente-Mundo. Por lo tanto es más divino de cuanto conoce, más santo de cuanto parece, más sabio de cuanto cree. "Su autoesfuerzo no trae la conciencia trascendental a la existencia, no la crea. Eterna e inmortal siempre estuvo en la capa más profunda de la mente. Lo que hace es penetrarla y realizarla. Después de una bella intuición, una extática meditación, el místico cree que fue visitado por el Yo superior. Pero en verdad nunca puede visitarlo porque esta presencia nunca dejó de estar en él." Un abrazo primaveral. Miguel.
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