R.E.    rencabo@msc.es Fecha  28/12/2004 10:38 
Host: 195.53.79.18    IP: 195.53.79.18    Sistema: Windows XP


Volver al foro Responder LA FAMILIA CRISTIANA, Carta del Sr. Obispo   Admin: Borrar 	mensaje
 
Mensaje
“El gozo de vivir en familia”
Por el Obispo de Avila, D. Jesús García Burillo.

Queridos amigos y hermanos: Celebramos la fiesta de la Sagrada Familia.
En toda la Iglesia damos gracias a Dios porque nos ha regalado una familia excepcional, única: aquella en la que Él mismo tomó la forma humana y habitó entre nosotros, como uno de tantos. ¿Cómo era la familia de Nazaret?

El padre es un trabajador, un artesano, un carpintero según la tradición. Viven humildemente de su trabajo. La madre atiende la casa, cuida de su esposo y de su hijo, hace la cocina, tritura los granos; amasa la harina, la mete en el horno para hacer el pan.

La madre también teje la ropa de la familia: el vestido, que consiste en una túnica sujeta por un cinto; un manto; también llevaban los judíos un tocado que rodeaba la cabeza y caía por la espalda. María cuida de la alimentación, de la formación humana y religiosa de su Hijo. Le enseña a leer. Le ofrece las primeras nociones de la ley judía.

A los cinco años, el Niño asiste a la escuela, en la sinagoga. Y a la sinagoga va con sus padres cada sábado. A los diez años, Jesús abandonaría la escuela para aprender el oficio de su padre. Con toda probabilidad, Jesús aprendió y ejerció el oficio de carpintero.

Esta familia es una familia feliz. Es feliz por una razón fundamental: porque los tres miembros que la forman buscan hacer la voluntad de Dios en sus vidas, conformar su existencia con los planes de Dios. También son felices porque los tres establecen sus relaciones personales en el afecto, la relación personal mediante el trabajo de cada uno y el esfuerzo por conseguir un proyecto comunitario.

Comparten sus vidas y las ponen al servicio del bien de todos: armonía, enriquecimiento mutuo y, sobre todo, el amor. El amor mutuo en que se sustenta afectivamente cada uno y ayuda a crecer a los demás. Crece su afecto, también, en los momentos en que se encuentran los miembros de aquella familia, sobre todo en la mesa. Comen sencillamente. Pan, vino y aceite son los alimentos básicos. También la leche y la miel. Comen legumbres y vegetales, frutos secos y queso. En ocasiones, productos de caza y pesca. Comen juntos dos veces al día, sobre todo la noche.

Hablan serenamente, se escuchan. Porque saben que en la escucha de cada uno encuentran también la voz de Dios. En la familia de Nazaret son felices porque se aman de verdad.

Sin embargo, el verdadero fundamento de la felicidad de la Sagrada Familia no está en las relaciones humanas, sino en la relación con Dios. Son felices porque saben y sienten que Dios está en medio de su hogar. Hablan con Él cada mañana y cada tarde. Lo confiesan con toda el alma. Del frontón de la puerta de las casas judías colgaba un tubo que contenía un pergamino con la inserción de la oración que repetían mañana y tarde: “Escucha, Israel: el Señor es uno. Amarás al Señor con todo el corazón”. Más que en la memoria, tenían grabada la frase en el corazón.

Este amor da sentido a sus vidas. El amor va creciendo permanentemente, aunque en ocasiones atraviese también dificultades. Estas se superan con amor, paciencia, entrega, oración. Dios está siempre en medio de estas familias, se estableció allí el mismo día de su matrimonio y les da continuamente su gracia para que puedan ir creciendo en amor, entrega, en los grandes valores de generosidad, esfuerzo y esperanza. Las familias cristianas damos gracias a Dios en la fiesta de la Sagrada Familia por el don que nos ha concedido. Nos sentimos felices, dichosos, agradecidos, y lo proclamamos abiertamente a los cuatro vientos. Proclamamos el Evangelio de la familia.

Salvando las distancias, hoy existen muchas familias cristianas que pretenden vivir Según el modelo de la familia de Nazaret. Son felices porque se aman. Viven para los demás miembros de su familia: la esposa, el esposo, los hijos, los padres, los abuelos. Lamentamos también que en este tiempo se hayan puesto en marcha o anunciado leyes que causan graves lesiones a nuestro modelo de familia. Modelo que, por otra parte, se ha mantenido vigente entre nosotros desde las primeras culturas conocidas.

Estas leyes las conocemos suficientemente y las padecemos: la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y la capacidad para adoptar niños, el divorcio rápido equivalente al repudio que ya estaba condenado en tiempos de la Sagrada Familia, la legalización de la eutanasia y del aborto (prácticamente libre), la investigación con células embrionarias. Son agresiones graves a la familia.

En la fiesta de la Sagrada Familia oramos por los legisladores y los políticos, para que comprendan la grandeza de la familia, la favorezcan y no la destruyan confundiéndola con falsas alternativas, poniendo en peligro la sociedad del futuro.

Porque la sociedad del futuro en España está en peligro si tenemos en cuenta algunos datos que nos impresionan: el 25 % de la población es ya mayor de 65 años; hay 2 millones de ancianos más que hace 20 años, mientras que son 4 millones de niños Menos; España tiene el índice de natalidad más bajo de Europa y, por lo tanto, uno de los más bajos del mundo, a la vez que se dan unos 80.000 abortos al año; disminuye el número de matrimonios y aumentan las rupturas matrimoniales, comenzando la maternidad a los 31 años. Estos son los profundos cambios que la familia está sufriendo en la sociedad española, con temibles consecuencias para el futuro.

Volvámonos a Dios, para que Él nos ayude en el momento difícil en que vivimos:
Padre, concédenos imitar las virtudes de la Sagrada Familia, las virtudes domésticas y su unión en el amor. Ella es nuestro ejemplo. Ayúdanos también para que nuestra vida de familia sea un paso hasta alcanzar el hogar del cielo.


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
 

Respuestas (0)
 
  • » LA FAMILIA CRISTIANA, Carta del Sr. Obispo « - R.E. - 28/12/2004 10:38 


Volver Responder
 
Nombre
E-Mail
Asunto
Web
Enlace a una
imagen

Mensaje